
En un comunicado, los expertos de Hacienda señalan que más de 7,6 millones de trabajadores cobraron en 2024 menos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), es decir, menos de 15.875 euros anuales. Esa cifra supone el 37% de los ocupados de todas las comunidades autónomas de régimen común.
Por comunidades, las peores cifras de salarios se mantienen en Andalucía, en la que el 46,9% de los trabajadores cobraron en 2024 por debajo, más de 1,75 millones de personas. A la comunidad andaluza le sigue Extremadura muy de cerca, con un 46,8% de sus trabajadores, más de 200.000 personas.
En el otro lado de la balanza, Madrid y Cataluña, comunidades que presentan los menores porcentajes de trabajadores por debajo del SMI, con un 30,4% y un 32,2%, respectivamente, aunque englobando a casi 2,3 millones de personas entre las dos.
En estos escalones salariales más bajos destaca la presencia de las mujeres, que "son mayoría entre quienes perciben salarios bajos" y a pesar de que "su presencia en la población ocupada total sigue siendo inferior a la de los hombres". De hecho, las mujeres suman el 55% de los trabajadores con rentas bajas.
Las peores cifras se concentran en Asturias, comunidad en la que el 58,9% de los trabajadores en precariedad son mujeres, seguida de Cantabria y Castilla y León, con un 58,8% y un 58%, respectivamente. Las comunidades que menos mujeres precarias tienen son Melilla (45,9%), Ceuta (48,9%) y Baleares (53,2%).
En esta España de dos velocidades se percibe una trayectoria descendiente en la desigualdad entre los sueldos más altos y los más bajos. Según los técnicos de Hacienda, la 'culpa' es de las subidas del Salario Mínimo Interprofesional, que han permitido que "a pesar de esta concentración retributiva", se muestra una tendencia a la baja.
Como muestra, la bajada de dos indicadores: el Índice de Gini que mide la desigualdad se ha reducido un 3,8% de 2003 a 2023 y el indicador S80/S20 que mide la distancia entre el 20% más rico y el 20% más pobre de la población ha descendido un 6%.
Para Gestha no pasa desapercibido que, incluso con ese freno a la desigualdad, está aumentando la velocidad a la que suben los sueldos altos: en las últimas dos décadas el 1% de los cargos ejecutivos mejor pagados ha visto disparado su salario un 72%, una cifra que queda difuminada ante el meteórico incremento de los salarios del 0,1% mejor pagado (que aumenta un 158%) y del 0,01% mejor pagado (que ha aumentado un 291,5%).