El uso de herramientas de inteligencia artificial para elaborar la declaración de la renta está creciendo entre los contribuyentes, pero los técnicos del Ministerio de Hacienda llaman a la cautela. El secretario general de Gestha, José María Mollinedo, advierte de que apoyarse en estas tecnologías puede acarrear riesgos tanto técnicos como legales.
"El principal problema es que la declaración de la renta tiene consecuencias jurídicas para los ciudadanos", señala Mollinedo. En este sentido, considera que "fiar la presentación a una información que puede estar actualizada o no de una inteligencia artificial tal vez no sea la mejor vía".
Aunque reconoce que estas herramientas pueden ser útiles como aproximación general al funcionamiento del impuesto, insiste en que su uso debe ser limitado: pueden servir "con un carácter genérico", pero no para tomar decisiones que afecten directamente a la liquidación fiscal.
Uno de los principales riesgos detectados es la falta de actualización de las fuentes. Según explica, las IA "manejan fuentes externas que lo mismo están desactualizadas", lo que puede provocar que el contribuyente ignore novedades tributarias recientes, especialmente en el ámbito autonómico. Deducciones específicas –como las relacionadas con gastos veterinarios, enfermedades como la celiaquía o incluso el gimnasio– pueden quedar fuera de las respuestas que ofrecen estas herramientas.
Mollinedo subraya además una limitación estructural: la IA no conoce las circunstancias personales del contribuyente. “No sabe si tiene mascota, si se ha separado o si puede aplicar determinadas deducciones”, explica. Y añade que, como funciona a partir de preguntas, "si quien consulta no es experto fiscal, no va a formular las preguntas adecuadas y, por tanto, no obtendrá la mejor respuesta".
A pesar del creciente debate, desde Gestha no han detectado por ahora casos concretos en los que contribuyentes hayan cometido errores por seguir indicaciones de la IA. "En las oficinas no hemos visto a nadie que diga que esto se lo dijo la inteligencia artificial", afirma. Sin embargo, eso no elimina el riesgo potencial.
Para el secretario general de Gestha, el problema no es solo que la IA pueda equivocarse, sino que no ofrece garantías. "No es completamente fidedigna de la respuesta que pueda ofrecer y desde luego no es una garantía para el contribuyente si se equivoca", advierte. Además, recuerda que estas herramientas pueden reproducir sesgos presentes en la información con la que han sido entrenadas.
Recomendaciones y consejos
Frente a ello, recomienda recurrir a los canales oficiales. Herramientas como Renta Web -que no es una inteligencia artificial, sino un sistema guiado- permiten introducir los datos paso a paso y adaptarse a la situación personal del contribuyente. "Cualquiera de los canales de ayuda oficiales es la mejor opción", recalca.
En concreto, Mollinedo aconseja descargar el manual práctico de la renta y el de deducciones autonómicas publicados por la Agencia Tributaria. Siguiendo sus índices, asegura, el contribuyente puede identificar fácilmente los apartados que le afectan y mejorar su declaración. "Esto puede llevar una hora, como mucho dos si hay muchas modificaciones", apunta.
También recuerda que existen alternativas de asistencia, como la atención telefónica desde mayo o la presencial en oficinas a partir de junio, para quienes no se manejen con la documentación.
En última instancia, el riesgo de confiar exclusivamente en la IA no es tanto cometer errores graves como dejar pasar oportunidades de ahorro fiscal. "Puede aumentar el riesgo de que algunas cuestiones favorables no se incorporen", concluye Mollinedo.
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