
sí lo denuncia el sindicato Gestha, que reclama centrar el control fiscal sobre los grandes defraudadores ante las nuevas formas en que la Agencia Tributaria controlará a partir del 1 de enero de 2026 los ingresos percibidos mediante medios de pago electrónicos, principalmente de Bizum, además de tarjetas y aplicaciones similares, para que se distinga la información de empresas y autónomos del resto de contribuyentes. Los técnicos consideran que con el procesado diferencial de esta información "aumentará la eficacia de las actuaciones recaudatorias y en las comprobaciones tributarias".
Gestha lleva denunciando varios meses que la Agencia Tributaria (AEAT) sigue incumpliendo la ley de prevención del fraude fiscal, que se refleja en el desplome de las denuncias por delitos fiscales, ya que eso no significa que haya un mejor cumplimiento, sino que se persiguen menos los fraudes más complejos, como indica que el importe de las cuotas tributarias defraudadas solo han descendido un 9,8%, es decir, que "los evasores defraudan más, pero se les denuncia menos".
Por ello, recuerdan al Gobierno que se debe contratar expertos para vigilar la economía sumergida y aumentar la plantilla para equipararla a la media de la UE, que supondría contar con un 40% de empleados más. Asimismo, no entienden que la AEAT desaproveche las capacidades de este cuerpo -que son el 83,7% de los funcionarios del grupo A- para perseguir los delitos contra la Hacienda Pública, que ha llevado al desplome del 85% de las denuncias por delitos fiscales hasta 2022, omitiendo, además, esta información en los resultados de los últimos años.
Por todo ello, los Técnicos instan a "reforzar y reconocer" los medios de Ministerio de Hacienda -en particular de la AEAT y la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE)- y organismos análogos en las comunidades autónomas y haciendas locales para "combatir el fraude, garantizar la legalidad y mejorar el control del gasto público". Denuncian que la evolución de la plantilla de la Agencia tributaria, con una edad media de 49,6 años, se ha reducido desde el año 2000 en más de 600 personas y mantiene paralizada su carrera profesional desde hace casi dos décadas, "con el agravante de los problemas para la movilidad de sus técnicos".
Respecto a los nuevos cambios que entran en vigor, Gestha también advierte de que los técnicos de Hacienda distinguirán en 2026 entre cobros y pagos de los autónomos en su actividad económica de las operaciones que realicen en su esfera particular, para lo que han aconsejado a los autónomos que no incluyan estos pagos personales en sus cuentas de empresa para evitar interpretaciones erróneas y facilitar las investigaciones si existen discrepancias entre los ingresos declarados y la información bancaria.
Gestha indica que estas medidas "reforzarán el control tributario y la capacidad para detectar ingresos no declarados, gracias a la trazabilidad de estos cobros y pagos con relevancia tributaria", y considera que con esta información "aumentará la eficacia de las actuaciones recaudatorias y en las comprobaciones tributarias".