

Sin embargo, esa labor esencial está en riesgo. En concreto, en la AEAT la situación que atravesamos los Técnicos de Hacienda -profesionales claves en la gestión, recaudación e inspección tributaria y aduanera- compromete la eficacia de nuestro trabajo y pone de manifiesto la paralización en la gestión de los recursos humanos que ha sufrido la organización desde hace lustros.
Un bloqueo que ha provocado un deterioro estructural que puede verse reflejado en el desplome de las denuncias del organismo por delitos fiscales, que han caído un 82% desde 2011, o en la recaudación derivada de la lucha contra el fraude que, en términos relativos al PIB, es hoy alrededor de un 15 % inferior a la de hace una década. Y no se trata solo de que la AEAT cuente con menos efectivos hoy que hace 25 años o que la edad media de su personal roce los 50 años.
En primer lugar, la ausencia de carrera profesional de la plantilla de la AEAT constituye una enorme fuente de desmotivación para la misma, pero además conlleva la progresiva degradación de la estructura de la Agencia: al jubilarse los funcionarios con niveles altos (que deben asumir mayores responsabilidades) y ser suplidos por nuevos funcionarios con niveles bajos, sin progresión profesional de quienes se encuentran entre unos y otros, cada año se esclerotiza más la estructura de la Agencia, afectando al fundamental servicio público que presta.
Una situación que se da desde 2007, con la única salvedad de unas medidas extraordinarias que tuvieron que aplicarse en 2018 y 2019 para salvar de urgencia el colapso de la estructura del organismo. Pero desde entonces, vuelta a lo mismo, acumulando la AEAT una pérdida de 100 millones de presupuesto que ha dejado de emplear en actualizar y reforzar la plantilla de un organismo que tiene, entre otras misiones, la lucha contra el fraude.
Ante esta situación, Gestha reclama un nuevo acuerdo de carrera profesional ajustado al Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP) y al Real Decreto-ley 6/2023, de 19 de diciembre, que evite la degradación de la estructura de la AEAT.
Otro foco de tensión interna es el grave problema de movilidad geográfica y funcional de los técnicos de Hacienda. La AEAT ofrece primero los destinos a los recién aprobados por promoción interna y sólo después a los técnicos que cuentan con más méritos y antigüedad, que también tienen derecho a conciliar su labor con su vida familiar.
Esto, además de ser injusto para más de 1.200 técnicos que no pueden optar a esos destinos, genera un efecto perverso: la AEAT acumula personal donde promocionan los administrativos o agentes, no donde realmente se necesitan, lo que, además de frustrar los deseos de miles de técnicos de acercarse al lugar donde están sus lazos afectivos y familiares, conlleva dejar vacantes sin cubrir en territorios clave, acumulación de efectivos en otros por razones ajenas al servicio o una rotación que impide la especialización, justo lo contrario de lo que exige una lucha eficaz contra el fraude.
Desde Gestha reclamamos un sistema para ocupar los puestos de trabajo basado en la igualdad, el mérito y la capacidad.
En tercer lugar, la relevancia de las funciones de todos los técnicos del Ministerio de Hacienda, nuestra preparación altamente especializada y la dureza de las oposiciones llevaron al Legislador, en la Ley de prevención del fraude fiscal de 2006, a ordenar a la Administración un proceso que terminara por reconocer nuestras funciones superiores.
El incumplimiento de ese mandato, además de desmerecer a los técnicos, lastra a la Administración, que desaprovecha el potencial de miles de profesionales altamente capacitados.
Desde Gestha pedimos también que se salde esta «deuda histórica» de casi dos décadas para construir organizaciones más eficientes y eficaces al servicio de la ciudadanía.
La Administración debe comprender que no es una opción todo lo que nos ha traído al punto en que nos encontramos: la paralización de la carrera administrativa, la pérdida de fondos presupuestados para la progresión profesional o las continuadas muestras de desconsideración hacia los técnicos.
Y debe comprender que, detrás de estas injustas situaciones y desmerecimiento a los técnicos, los perjudicados al final son los ciudadanos. Por todo ello los técnicos de Hacienda, agrupados en Gestha, hemos convocado una jornada de huelga en la AEAT y una concentración en Madrid para el 26 de noviembre.
Por una Administración más justa, capaz, eficiente y eficaz, que en lugar de perder recursos los ponga al servicio de la ciudadanía.