
Según Gestha, el crecimiento económico no está siendo equitativo, ya que se concentra cada vez más en manos de los sectores más privilegiados. A pesar de los sucesivos aumentos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el incremento del empleo no ha supuesto una redistribución efectiva de la renta.
Gestha advierte de que esta extrema concentración de renta y riqueza supone un riesgo para un crecimiento económico verdaderamente inclusivo y un obstáculo para la cohesión social. Esta preocupación está en línea con las conclusiones del Foro de Davos de 2024, que señaló que la desigualdad frena el crecimiento económico al reducir las oportunidades de las clases más vulnerables. Esta situación también contradice los objetivos del ODS 8, que promueve un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, así como empleo pleno y productivo.
A pesar de cerrar el ranking de desigualdad en rentas totales, Madrid lidera junto a Baleares la concentración de las rentas del capital entre los contribuyentes con mayores ingresos.
En concreto, las 149.685 personas que declaran más de 150.000 euros anuales concentran el 52,9% de las rentas del capital y las ganancias patrimoniales del país, lo que representa 22.375 millones de euros, a pesar de constituir solo el 1,6% del total de contribuyentes con rentas del ahorro.
Por comunidades autónomas, Baleares y Madrid son las regiones donde esta concentración es mayor: el 63% de las rentas del capital en cada territorio está en manos del tramo más alto de ingresos. En Madrid, por ejemplo, 55.961 personas —el 3% de los declarantes con más rentas del capital— perciben 7.140 millones de euros, lo que equivale a casi el 32% del total declarado en las comunidades de régimen común.
En el otro extremo, comunidades como Asturias, Cantabria y Castilla-La Mancha registran una concentración del capital entre el 35% y el 36%. Cierra el ranking Castilla y León, con un 33,4% de las rentas del capital y ganancias patrimoniales en manos del tramo más alto de declarantes.