
Abandonaron la salida lógica. Subir el mínimo exento fiscalmente hasta el nuevo SMI: 16.576 euros brutos. Hacienda lo mantuvo en 15.876 euros anuales. 700 euros menos.
La ola de impopularidad, surfeada por Sumar, obligó al Gobierno a inventarse una chapuza para mantener su criterio.
Ideó una deducción para retornar a los mileuristas del SMI el plus que les iba a sangrar. Unos 300 euros por cabeza a más de medio millón de mileuristas. Esto le costaría unos 200 millones.
¿Por qué sostuvo, contra toda lógica, un mínimo exento por debajo del SMI? Para no perder 2.000 millones de recaudación.
Es el coste que habría tenido elevar el suelo fiscal exento y recalcular las reducciones que tienen los salarios superiores próximos al SMI con el fin de evitar que se produzca el llamado error de salto: que ingrese más quien menos gana.
Lo explica José María Mollinedo, veterano experto fiscal de Gestha:
“Los sueldos hasta los 15.876 euros (el SMI de 2024) siguen sin tributar en el IRPF, y esta reducción va disminuyendo progresivamente en sueldos superiores, que en el caso más alto que es el de un matrimonio en tributación conjunta con dos hijos llega a los 30.000 euros (con lo que se evita el error de salto en la reducción).
Con la subida del SMI en 2025, el Gobierno ha decidido finalmente eximir de tributación a las personas trabajadoras que cobran esos 700 euros de más, pero esta vez ha elegido la creación de una nueva deducción en cuota, en detrimento del tradicional aumento de reducción fiscal en base”.
La elección no es inocua. “La diferencia entre una y otra es que las reducciones en base afectan regresivamente a la progresividad del IRPF, mientras que las deducciones en cuota mantienen la progresividad y se evita tributar por un salario de 16.576 € (el nuevo SMI), y la cuota a pagar se reduce progresivamente hasta salarios de hasta 17.256,00 € (con lo que se evita el error de salto en la deducción)”, detalla este fiscalista.
La bondad de la opción pactada por Montero y Díaz se desdibuja cuando aflora su precio secreto. “La virtualidad de la deducción es que logra que los trabajadores con SMI de 2025 no tributen con un coste que la ministra de Hacienda estima en 200 millones frente a los 2.000 millones que estimaba el coste de haber aumentado la reducción en base”, cuantifica este experto.
Mollinedo muestra su estupor ante la medida tomada. Cree que Montero pudo permitirse la opción más generosa para el contribuyente. “Sea el coste de la nueva deducción de 200 millones o de 2.000 millones de haberse aumentado la reducción, su coste es muy bajo en relación con la recaudación del IRPF de 145.659 millones en 2024. El coste fiscal de la nueva deducción representa el 0,14% de la recaudación anual del IRPF, y el coste fiscal de la reducción hubiera supuesto el 1,37%.”
Las cifras de beneficiados sin embargo son muy dispares. El indulto fiscal de Díaz y Montero afecta a 540.000 contribuyentes. El aumento del límite exento habría mejorado la carga fiscal a 4 millones de españoles.
Obligaría a recalcular sus deducciones o reducciones. Conforme aumentan los ingresos por encima del umbral exento el contribuyente disfruta deducciones decrecientes que en el último tramo son de un céntimo y luego desaparecen.
Evitan que personas con sueldos mayores puedan cobrar menos que contribuyentes con salarios inferiores.
Montero ha trampeado para evitar tales deducciones. De facto, ha mantenido el umbral exento, dado que el Gobierno retorna el impuesto a quienes lo superan hasta el nuevo SMI.
Pero al no haberse cambiado por el ley el umbral exento no todas las personas, según su composición familiar, con salarios superiores limítrofes se han beneficiado de la corrección al alza de esas reducciones.
El Gobierno ha salvado la cara con una deducción de 300 euros por perceptor de SMI. Esto afecta a 540.000 personas perceptoras del SMI, solteras o parejas con un hijo mayor de tres años.
Pero si hubiera elevado el nivel exento habría beneficiado con diferentes cuantías a cerca de cuatro millones de personas. El 85% de los declarantes está por debajo de 30.000 euros.
Beneficia a parejas que ganan entre 22.000 y 28.000 euros con diferentes situaciones familiares (matrimonios en declaración individual o conjunta, sin hijos, con un hijo o varios hijos).
El Gobierno perdería 2.000 millones si recalculara las reducciones. Y eso es pecado.
Montero y Díaz, a la vuelta de su funeral papal, acaso confiesen su tentación vencida y su mentira. Algunos obreros son más obreros que otros.